Querido Padre Omar:

Con el corazón muy conmovido no tenemos más que palabras de agradecimiento por todo tu cariño, entrega y servicio para nuestra comunidad.

Sabemos que no tenemos que estar tristes, porque ya descansas en paz en los brazos del Padre. Estamos convencidos de que esto no es un adiós, sino un «hasta luego», y que nos seguirás acompañando espiritualmente a cada uno y como comunidad, confiando plenamente que algún día nos volveremos a encontrar.

Somos unos privilegiados por haber compartido tantos años con vos. Te agradecemos por todos los momentos lindos, las anécdotas, los chistes y también por todos los silencios, a veces tan necesarios.

Hablabas a través de tus acciones, fuiste un lápiz en las manos de Dios con una confianza ilimitada, no en tus propias fuerzas sino en la gracia divina, haciendo todo lo que hacías siempre por amor.

Nos enseñaste una infinidad de veces con tu ejemplo que Jesús nos pide un poquito más y que uno es feliz cuando ama, cuando no se guarda y se entrega por completo al otro.

Fuiste un gran testigo de Su amor y nos hiciste partícipes de ese milagro un montón de veces.

Gracias. Gracias por todos los sacramentos compartidos, por tus incontables «SI» y por mantener abiertas las puertas de la parroquia SIEMPRE.

Te queremos y te vamos a extrañar muchísimo. Seguimos rezando por vos. Por siempre en nuestros corazones,

Tu comunidad de Loreto


«Al final del camino me preguntarán: ¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo guardaré silencio y abriré mi corazón lleno de nombres.»